Uno de los artefactos más misteriosos de la historia es el anillo de Lapislázuli del Rey Salomón. Este anillo ha sido mencionado durante miles de años en muchas leyendas cristianas, judías e islámicas. Es conocido por muchos nombres: El Anillo del Pescador, el Sello de Salomón y el Anillo de Aandaleeb.
El rey Salomón, el gobernante más poderoso y sabio de la tierra que alguna vez fue o será. Rico más allá de toda medida. El rey Salomón era poderoso y lleno de sabiduría. Él ordenó el viento, pájaros, animales, flores y también hombres y genios. Todos le fueron sirvientes.
Su verdadero nombre era Jedidiah. El “amigo de Dios”, pero más tarde se llamó Shelomo, Salomón, el “Rey de la Paz”, debido a la paz que prevaleció durante la mayor parte de su reinado.
Se dice que durante la construcción del Templo, se dio cuenta de que alguien estaba robando piedras preciosas de sus habitaciones. Reconoció que ningún ladrón ordinario podría haber hecho estas acciones. Él pensó que fue “un espíritu maligno”.
Salomón oró fervientemente a Dios para que entregará el espíritu malo en sus manos para que tuviera castigo. Inmediatamente su oración fue contestada. El Arcángel Miguel apareció ante el Rey. Le dio al rey un anillo de Lapislázuli que le permitió controlar las legiones de demonios. Le daba el poder de convocar genios, hablar con animales y también con las flores. El anillo fue hecho en oro con un sello grabado de Lapislázuli.
Los escritores árabes medievales relataron que el anillo fue grabado por Dios y fue dado directamente desde el cielo. Muchos afirman que un pentáculo (signo antiguo de brujería) fue grabado en el anillo.
Algunos dicen que la piedra Lapislázuli fue cortada y puesta en forma de estrella de ocho puntas. Sobre ella estaba grabado el sello hexagonal, y dentro de él las cuatro letras del nombre de Dios.
Armado con el anillo, el rey Salomón ordenó que apareciera el espíritu del ladrón. Llevaba el anillo en el dedo medio de la mano derecha. Lo puso al pie de su trono y dijo: “Por el poder del sello de Dios único, te ordeno que el espíritu molesto que tomo las joyas de las bóvedas reales, aparezca”
El demonio cayó de rodillas y se postró ante el rey. Salomón quemó el sello en el cuello del demonio Orias como una marca de su soberanía.
También se presentaron otros demonios que causaron problemas en el reino; Onoskelis, Asmodeus, Tephros, Siete espíritus femeninos y Rabdos. También fueron marcados con el sello del anillo de Lapislázuli.







